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lunes, 1 de septiembre de 2014

Noticias, chismes y mensajes, en los medios de comunicación


A simple vista las cosas no son lo que aparentan. Si te fijas en los detalles, podrás sorprenderte de los mismos; rechazando la primera impresión. Las apariencias engañan; porque nuestros sentidos no están en perfectas condiciones; como los científicos nos han hecho creer. Todo lo que reluce no es oro. Ten cuidado de las estafas que circulan por ahí. Necesitamos un cierto tiempo para examinar un asunto, o un objeto extraordinario, antes de formular una opinión adecuada. Te aconsejo la vacuna contra el virus del loro (metafóricamente); algo que es muy contagioso en nuestra sociedad; y que se propaga, a través de los medios de comunicación. Esto se manifiesta con el síndrome del guacamayo; cuando los afectados no paran de hablar, y de repetir, una y otra vez, esa noticia, aquel chisme, o ese mensaje ridículo. Eso que han escuchado en una cafetería; o que han leído en esas redes de la confusión; las cuales no cesan en su empeño, de inventar y difundir: opiniones esperpénticas. Así estos enredos acaban con la paciencia de cualquiera, y con los límites del escándalo absurdo. Y pocos atrevidos intentan averiguar, si esa trama es cierta o falsa; por el miedo a encontrar: una cosa más espantosa, que la calumnia original.



Si un corresponsal de guerra, acompañado de un colega, con su cámara; en medio de un bombardeo; comunica el suceso, en vivo y en directo; hablando más de la cuenta; le cortan la conexión, misteriosamente. Lo mismo si observa algo espeluznante, que no debería ver la audiencia, hay que desconectar la cámara. No te alarmes si cae una bomba en el patio de tus vecinos, detrás de tu edificio. Con tal de que no rompa la antena de la televisión, puedes dar gracias al cielo. Mira que si mueren doscientos habitantes, no cambiará la sonrisa de la presentadora, de ese telediario popular. No creas que ella perderá el sueño por la masacre, ni el apetito. Y su compañero, el presentador, roncará a pierna suelta, aunque un terremoto sacuda la cama. Por el contrario, como tu equipo favorito, no gane ese partido de fútbol, ya te puedes lanzar por la ventana, inmediatamente. Mientras los jugadores se van de juerga con unas golfas. ¿Qué pasa realmente en este planeta disparatado? ¿No es casi todo un conflicto de intereses mezquinos? ¿A quién le importa una catástrofe? Habiendo ciudadanos que sufren una depresión profunda, por culpa de la maldita Wi-Fi; de una avería repentina en el secador de pelo; de un móvil vicioso, que se ha quedado sin saldo; o que una mascota tiene una pulga en el rabo.


Las noticias están seleccionadas, filtradas y controladas. Si comparas una crónica concreta, en diferentes canales, descubrirás: que cada medio audiovisual te mostrará una versión distinta; contaminada por su propia ideología. ¿Quién sostiene la verdad? ¿El periodista que te lo explica mejor? ¿Estás seguro? ¿Prefieres una invención encantadora? Piénsalo, no te apresures. ¡Bébete ese vaso de leche, cepíllate los dientes y acuéstate temprano! Mañana, a primera hora, quiero tu respuesta, en una redacción de treinta líneas. Y no copies una bobería de Internet. Ni preguntes a la señora del quiosco; pues los periódicos van por el camino de la desaparición; y las revistas del hígado, solamente contienen: las infidelidades y las desvergüenzas, de una minoría estrafalaria. Y en los panfletos, de supuesto carácter acreditado; hallarás la corrupción académica, el sensacionalismo, o el materialismo tozudo. Francamente, has llegado a un callejón sin salida. Fíjate en el vehículo sospechoso de aquella esquina. Un espía está dentro. Él vigila nuestros movimientos. ¡No te entretengas comprando golosinas, aléjate del lugar! Es probable que explote la nevera de los polos.



La búsqueda de la verdad, en la Historia y en el Arte, o en otras materias, seguirá siendo una constante de mi curiosidad innata; con espías o sin ellos. Mi blog Espacio Historia del Arte (EHA), continuará su plan, en contra de los pájaros de mal agüero, de las brujas mediáticas y de los hechiceros de pacotilla; con sus mañas ilusorias; las cuales provocan cortinas de humo en nuestra sociedad. Esas maniobras de distracción que anestesian a las masas: esos concursos y esos espectáculos; esos culebrones y ese fútbol. Si unas pocas personas instruidas son capaces: de hacernos pensar, entonces seremos dichosos; ya que en caso contrario, los seres humanos nos convertiríamos en criaturas hipnotizadas, o en máquinas programadas en la sandez. Por ello, debemos reflexionar, antes de tomar una decisión, y no te dejes arrastrar por la corriente. Si repites la conducta que te han impuesto, tu situación jamás cambiará. Vivirás como el guacamayo. Y yo he visto a muchos individuos bloqueados, o enganchados, a cosas completamente estúpidas.


La mayoría de los mensajes que recibimos en nuestros móviles, o los correos electrónicos, proceden de las empresas de los medios de comunicación; las cuales te agobian con ofertas publicitarias; para meterte por los ojos, productos que tú no necesitas, ni yo tampoco. Y lo más grave: la avalancha de las notificaciones, de esos usuarios de las redes de dudosa reputación. Me sorprende cómo estos adeptos a las tribus controvertidas, alucinan en otro mundo paralelo al nuestro. Es decir, en el reino de la fantasía, con la emperatriz universal. Ellos han instalado sus neuronas en esos paraísos artificiales, y no pueden regresar a la vida auténtica. ¿Qué han hecho las redes? ¿Alucinógenos para todos? Es muy raro encontrar, algunos mensajes serios en la bandeja de entrada. Y la papelera está esperando. Ella sabe lo que tiene que hacer. Bueno, mañana será otro día.