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viernes, 21 de marzo de 2014

IV Aniversario de Espacio Historia del Arte


El santuario de Apolo de Delfos fue destruido, por un terremoto en el 373 a. C. Seguidamente sería reformado y saqueado varias veces; hasta que el emperador Teodosio I (379-395 d. C.), ordenó la destrucción del templo, con la mayoría de obras de arte que albergaba; eliminando así el oráculo, definitivamente. Hace mucho tiempo que desaparecieron los augurios de la Pitia. He llegado demasiado tarde. Ahora me siento encima de una piedra y aprecio esa brisa; procedente del monte Parnaso; que me seduce con el canto de las Musas; a las cuales invoco; igual que los antiguos; antes de extender mi razonamiento. Una reflexión muy necesaria; la cual tenía pendiente con mi pasado artístico. Pues yo sabía que una apología, de esta categoría, era inevitable desde el principio de este espacio. Sin embargo, la custodiaba en el fondo del baúl de los recuerdos; esperando el instante más conveniente.

Pienso que el Arte ha sido, es y será: la principal expresión de un artista; siendo la Historia del Arte, la materia que estudia sus entresijos, a través de los siglos; utilizando los métodos apropiados; los cuales explicarán el significado de la obra artística, en su contexto específico. El Arte puede ser: una revelación intelectual (reflexionada); o una intención espontánea; generada por el ser humano. Y los historiadores, ayudamos a reconsiderar múltiples cuestiones; pero no somos famosos por ello. Nos pasamos toda la vida estudiando y viviendo con lo puesto; sufriendo las reformas y los experimentos de una administración estatal, paradójica. Mientras que otros individuos disfrutan de media vida; dándole patadas a una pelota y ganan una fortuna. Los empresarios, los fanáticos, los periodistas, los fotógrafos y los reporteros; acompañados de las cámaras; todos corren detrás de los futbolistas.


¿Y quién corre detrás de los historiadores? Yo creo que nadie. ¿Vale la pena estudiar? No parece rentable. ¿La sociedad nos valora? Probablemente no. ¿Quizá somos invisibles? ¿Para qué fundirnos las neuronas, si otros viven con menos esfuerzo? ¿Qué podemos contarles a los estudiantes? ¿Quién podrá convencerles de que la cultura y la educación sirven de algo? Se supone que los historiadores estamos en la profesión, por nuestra curiosidad innata; como nos gusta estudiar y profundizar, en el conocimiento de las cosas; de sus causas y de sus consecuencias. Bueno, son tantos los elementos conjeturados en nuestro mundo, que será mejor no levantar del suelo, una piedra hipotética; por si acaso pudiera darnos una sorpresa explosiva; capaz de lanzarnos a otra órbita. Si vivimos en este planeta, lleno de contradicciones; nada debería impresionarnos.

Mi carrera de Historia del Arte, la estudié en la Facultad de Geografía e Historia, en la Universidad de La Laguna (Tenerife). La finalicé en el 2001. Inmediatamente comencé el Curso de Aptitud Pedagógica, del Instituto de Ciencias de la Educación, de la Universidad Complutense de Madrid. Simultáneamente defendía mi inquietud por la investigación, de modo libre e independiente. A pesar de haber tratado algunas cuestiones artísticas, en mis trabajos de campo; para las prácticas de unas asignaturas. Fruto de todo ello fueron: una serie de investigaciones acerca del arte sacro de Canarias; debido al influjo de la iconografía cristiana; el retablo hispano y el arte canario; en aquella época. Así que realicé ocho artículos en La Prensa (revista semanal); del periódico El Día, de Santa Cruz de Tenerife (2001-2007):

1º. “El patrimonio de la iglesia de La Victoria de Acentejo”, sábado 24 de marzo de 2001, pp. 1-3.

2º. “El taller de Juan Ángel González García”, sábado 25 de agosto de 2001, pp. 1-3.

3º. “Obras artísticas de ‘Juan Ventura’ en Canarias”, sábado 30 de marzo de 2002, pp. 1-3. Reeditado en abril de 2003, en el programa Semana Santa de La Cuesta-La Laguna. Compendio que incluye fotografías a color (propias y de otros autores).

4º. “El cuadro de Ánimas de La Victoria de Acentejo”, sábado 15 de febrero de 2003, p. 9.

5º. “La Virgen de los Dolores del barrio de Pedro Álvarez”, sábado 5 de abril de 2003, p. 8.

6º. “El monumento de Santa Eulalia en La Victoria de Acentejo”, sábado 6 de agosto de 2005, p. 7.

7º. “La Virgen del Carmen de Los Realejos”, sábado 1 de septiembre de 2007, pp. 6-7.

8º. “El Jesús Nazareno de La Orotava”, sábado 20 de octubre de 2007, pp. 6-7.


Fachada de la iglesia matriz de La Victoria de Acentejo. Denominada equívocamente: parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación; ya que debería designarse: parroquia de Nuestra Señora de la Victoria. La advocación mariana que originó el primer recinto religioso. Aunque no ha existido una voluntad esclarecedora, que recupere su verdadera historia. Precisamente, algunos eclesiásticos se han empeñado (tozudamente), en mantener este error diocesano.

Con estos artículos descubrí a varios artistas y restauradores, en su labor diaria; visitando sus talleres. Asimismo me sirvieron a nivel laboral, en algunas ocasiones. La otra cara de la moneda, fueron ciertas anécdotas disparatadas y desagradables, que soporté con paciencia. Desde una loca calumniadora (una beata de iglesia), que llamó a mi móvil; y dos alimañas que se aprovecharon de dos artículos míos; para escribir sus propios libros (sobre los mismos temas); sin mencionar mis escritos; ni mi personalidad; en las bibliografías de sus bodrios. Y lo peor: que estas ratas me conocían personalmente. Ya me lo había advertido un refrán: “¿Quién es tu enemigo? El de tu oficio”. La Historia del Arte me ha ocasionado un combate difícil, y poco lucrativo. Todavía no me han dado las gracias, aquelllas personas que aprendieron con mis indagaciones.

Me cansé del contubernio de unos laicos con unos clérigos; los cuales controlaban y repartían el arte sacro tinerfeño. Igualmente me incomodé con el papel reciclado del periódico; los dedos manchados de tinta; el olor a petróleo y las erratas de imprenta. Por lo cual, cerré mi etapa periodística y arrinconé los temas explorados. Tendría que esperar al curso de formación Blog como herramienta de uso educativo; orientado a los profesores y a los aspirantes a la docencia; entre el 16 de marzo y el 16 de abril de 2010; cuando presentaría mi bitácora en Internet. Desde entonces he publicado artículos nuevos, y he mejorado progresivamente, el diseño de este espacio. Esencialmente, he realizado numerosos comentarios de obras artísticas; algunas de ellas son famosas y otras no; aunque las he ubicado en el lugar que merecen.

El pasado 16 de marzo se cumplieron los cuatro años de existencia de mi blog, Espacio Historia del Arte, en Blogger. A pesar de los pesares, estoy en este sitio por mis escritos artísticos; los cuales son “objetos” de la curiosidad humana; de los entendidos en la materia y de sus admiradores. Seas un amante del Arte, o no; si posees un mínimo de sensibilidad; algo significativo encontrarás en mi espacio; ya que abre los ojos de las personas que desean ver y entender. También pueden recrearse simplemente, en el placer estético; contemplando los tesoros que rodean nuestra realidad; próxima o distante; sin necesidad de sustraerlos, del concepto general de patrimonio de todos; aunque ellos sean, propiedad de unos pocos privilegiados.