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viernes, 28 de noviembre de 2014

Comunicado para los visitantes y lectores de mi blog: Si alguien desea contactar conmigo, por un asunto serio


Agradezco sinceramente, las invitaciones que he recibido, en las últimas semanas, por parte de unas personas desconocidas; las cuales procuraban que yo entrara en Twitter; pero no es posible satisfacer sus deseos (por el momento); porque yo estoy muy ocupado, y no tengo la necesidad de complicarme la existencia, ahora mismo. Prefiero la tranquilidad de este lugar solitario. Ya sé que hablan de mí en Chicago y en Arabia Saudí; lo cual me sorprende profundamente; al mismo tiempo que percibo algo especial. Sí, es como el revuelo de las visitas a mi blog, en ciertos momentos del día y de la noche; cuyos efectos inmediatos son: un aumento de las cifras del contador, y la competición de las entradas más vistas. Sin duda he captado la atención de nuevos visitantes. Yo sé que pinchan mis artículos y los vídeos; los cuales enlazan y promocionan por cualquier rincón de Internet. Deduzco que algo bueno tendrán, cuando saltan de un lugar a otro, a medida que transcurren los meses.

Mi blog Espacio Historia del Arte (EHA) nació el 16 de marzo de 2010. Desde entonces ha pasado por varias transformaciones, hasta convertirse en un ente virtual, con la capacidad de competir con otros blogs educativos; abriéndose camino en Blogger (de Google); antes de la invasión mutante de Google+; que nos lavó el cerebro con falsas promesas; arrastrando a la fuerza a los usuarios de Blogger, a la creación de nuevos perfiles, y a la condenación eterna, en el abismo de la red infernal. La cual me ha parecido una decepción absoluta, que no ha cuajado ni con yogures naturales. Comprimiéndose en un conjunto, o en una guía de empresas, de profesionales autónomos, asociaciones y colectivos de cualquier índole; rodeados de particulares aburridos, que no saben qué públicar o comentar, en un mundo saturado de bobadas. Google+ ha sido un producto precipitado en su disposición, y que salió tarde, cuando otras redes sociales se habían apoderado del favor popular: Facebook, Tuenti y Twitter. Con esta opinión no hago un cumplido a dichas redes; pues tienen sus aspectos positivos y negativos; manteniéndose a golpes de escándalos, o de frivolidades; donde los buenos modales brillan por su ausencia, a veces. Como me decía una antigua amiga (ya desaparecida): “La vergüenza era verde, y se la comieron los burros”.



Cuando entré en Blogger, lo hice con la intención de crear este blog educativo sobre Arte. Y sigo aquí, en Blogger, por mi bitácora. No tengo afán de protagonismo y no vivo del cuento; como otros: los cuales se anuncian en todas las redes de la confusión, aunque no muevan ni un cubo con agua. Tengo amistades en las redes, y conocen mi reticencia a sus tentáculos. Parece que si no estás en una secta, nadie diría que eres religioso; mientras no te enganches a los vicios imperantes. Mi propia rebeldía me impide estar: dentro de un círculo restringido. Por ejemplo: a finales de 2013 me incorporé a Google+, y en junio de 2014, salí “asqueado”. Si yo imaginaba, que la Señora de Lourdes se me podía aparecer, sucedió lo peor. El Diablo se presentó ante mí, con una sonrisa de oreja a oreja; mostrándome un vídeo de su familia diabólica. Rápidamente utilicé el arma de bloquear, y descubrí un fallo en el sistema de configuración. Solamente funcionaba en el interior del espacio de la red; ya que se veía a Satanás riéndose; si yo entraba como un particular, a mi blog de Blogger. Existía un agujero negro entre Google+ y Blogger. ¿Por qué? Sencillamente, porque había una mente perversa, detrás de los fundamentos técnicos.



Presenté una queja formal a la red social aludida, y un supuesto técnico no entendía mi explicación, o no quería verla. Es lamentable, que una empresa no sea capaz de reconocer: un error en su territorio virtual. Con la cantidad de ciudadanos que están desempleados, con buenas carreras… Y te encuentras a un “informático” rascándose la barriga, en una oficina, y cobrando un montón de dinero. Y las personas que realmente saben mucho, las cuales ven más que otras, malviven completamente ignoradas.



Si alguien desea contactar conmigo, por un motivo serio, referente a temas artísticos o educativos, me puede enviar un mensaje, a mi dirección de correo electrónico: delgadoleonardo33@gmail.com Teniendo en cuenta los siguientes puntos:

1º. No respondo a mensajes anónimos, ni con alias. Debes identificarte correctamente: con tu nombre y los dos apellidos. Además, indica tu ciudad de residencia y tu país. Muy importante: una fotografía de tu cara. Mira que yo tengo rostro para estar aquí. Me encargaré personalmente de realizar las comprobaciones oportunas, y si considero, que eres una persona sensata e inofensiva, te responderé educadamente, cuando me sea posible.

2º. Explica claramente el asunto. Y no me cuentes la mitad de tus propósitos. Soy muy desconfiado, y mi perro detective tiene un gran olfato, para percibir las cosas podridas.

3º. No acepto mensajes publicitarios de vendedores de productos. Los elimino al instante.

4º. Los visitantes de cualquier red social, pueden escribir en la caja de comentarios de mis entradas, si lo desean; con una dirección completa y con la identificación. El servicio de moderación los procesará. Si las palabras son educadas y respetuosas, yo aprobaré los escritos y se publicarán. Después responderé, según el contenido. Si tardo un poco, no se preocupen.

5º. Por último: no facilito datos inéditos acerca de los temas tratados en mis artículos.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Noticias, chismes y mensajes, en los medios de comunicación


A simple vista las cosas no son lo que aparentan. Si te fijas en los detalles, podrás sorprenderte de los mismos; rechazando la primera impresión. Las apariencias engañan; porque nuestros sentidos no están en perfectas condiciones; como los científicos nos han hecho creer. Todo lo que reluce no es oro. Ten cuidado de las estafas que circulan por ahí. Necesitamos un cierto tiempo para examinar un asunto, o un objeto extraordinario, antes de formular una opinión adecuada. Te aconsejo la vacuna contra el virus del loro (metafóricamente); algo que es muy contagioso en nuestra sociedad; y que se propaga, a través de los medios de comunicación. Esto se manifiesta con el síndrome del guacamayo; cuando los afectados no paran de hablar, y de repetir, una y otra vez, esa noticia, aquel chisme, o ese mensaje ridículo. Eso que han escuchado en una cafetería; o que han leído en esas redes de la confusión; las cuales no cesan en su empeño, de inventar y difundir: opiniones esperpénticas. Así estos enredos acaban con la paciencia de cualquiera, y con los límites del escándalo absurdo. Y pocos atrevidos intentan averiguar, si esa trama es cierta o falsa; por el miedo a encontrar: una cosa más espantosa, que la calumnia original.



Si un corresponsal de guerra, acompañado de un colega, con su cámara; en medio de un bombardeo; comunica el suceso, en vivo y en directo; hablando más de la cuenta; le cortan la conexión, misteriosamente. Lo mismo si observa algo espeluznante, que no debería ver la audiencia, hay que desconectar la cámara. No te alarmes si cae una bomba en el patio de tus vecinos, detrás de tu edificio. Con tal de que no rompa la antena de la televisión, puedes dar gracias al cielo. Mira que si mueren doscientos habitantes, no cambiará la sonrisa de la presentadora, de ese telediario popular. No creas que ella perderá el sueño por la masacre, ni el apetito. Y su compañero, el presentador, roncará a pierna suelta, aunque un terremoto sacuda la cama. Por el contrario, como tu equipo favorito, no gane ese partido de fútbol, ya te puedes lanzar por la ventana, inmediatamente. Mientras los jugadores se van de juerga con unas golfas. ¿Qué pasa realmente en este planeta disparatado? ¿No es casi todo un conflicto de intereses mezquinos? ¿A quién le importa una catástrofe? Habiendo ciudadanos que sufren una depresión profunda, por culpa de la maldita Wi-Fi; de una avería repentina en el secador de pelo; de un móvil vicioso, que se ha quedado sin saldo; o que una mascota tiene una pulga en el rabo.


Las noticias están seleccionadas, filtradas y controladas. Si comparas una crónica concreta, en diferentes canales, descubrirás: que cada medio audiovisual te mostrará una versión distinta; contaminada por su propia ideología. ¿Quién sostiene la verdad? ¿El periodista que te lo explica mejor? ¿Estás seguro? ¿Prefieres una invención encantadora? Piénsalo, no te apresures. ¡Bébete ese vaso de leche, cepíllate los dientes y acuéstate temprano! Mañana, a primera hora, quiero tu respuesta, en una redacción de treinta líneas. Y no copies una bobería de Internet. Ni preguntes a la señora del quiosco; pues los periódicos van por el camino de la desaparición; y las revistas del hígado, solamente contienen: las infidelidades y las desvergüenzas, de una minoría estrafalaria. Y en los panfletos, de supuesto carácter acreditado; hallarás la corrupción académica, el sensacionalismo, o el materialismo tozudo. Francamente, has llegado a un callejón sin salida. Fíjate en el vehículo sospechoso de aquella esquina. Un espía está dentro. Él vigila nuestros movimientos. ¡No te entretengas comprando golosinas, aléjate del lugar! Es probable que explote la nevera de los polos.



La búsqueda de la verdad, en la Historia y en el Arte, o en otras materias, seguirá siendo una constante de mi curiosidad innata; con espías o sin ellos. Mi blog Espacio Historia del Arte (EHA), continuará su plan, en contra de los pájaros de mal agüero, de las brujas mediáticas y de los hechiceros de pacotilla; con sus mañas ilusorias; las cuales provocan cortinas de humo en nuestra sociedad. Esas maniobras de distracción que anestesian a las masas: esos concursos y esos espectáculos; esos culebrones y ese fútbol. Si unas pocas personas instruidas son capaces: de hacernos pensar, entonces seremos dichosos; ya que en caso contrario, los seres humanos nos convertiríamos en criaturas hipnotizadas, o en máquinas programadas en la sandez. Por ello, debemos reflexionar, antes de tomar una decisión, y no te dejes arrastrar por la corriente. Si repites la conducta que te han impuesto, tu situación jamás cambiará. Vivirás como el guacamayo. Y yo he visto a muchos individuos bloqueados, o enganchados, a cosas completamente estúpidas.


La mayoría de los mensajes que recibimos en nuestros móviles, o los correos electrónicos, proceden de las empresas de los medios de comunicación; las cuales te agobian con ofertas publicitarias; para meterte por los ojos, productos que tú no necesitas, ni yo tampoco. Y lo más grave: la avalancha de las notificaciones, de esos usuarios de las redes de dudosa reputación. Me sorprende cómo estos adeptos a las tribus controvertidas, alucinan en otro mundo paralelo al nuestro. Es decir, en el reino de la fantasía, con la emperatriz universal. Ellos han instalado sus neuronas en esos paraísos artificiales, y no pueden regresar a la vida auténtica. ¿Qué han hecho las redes? ¿Alucinógenos para todos? Es muy raro encontrar, algunos mensajes serios en la bandeja de entrada. Y la papelera está esperando. Ella sabe lo que tiene que hacer. Bueno, mañana será otro día.

jueves, 7 de agosto de 2014

¿Cómo investigar y no morir en el intento?


Realmente no es una pregunta exagerada. Más allá del asombro inicial, se nos revelará una trama muy espinosa. Dicen que la experiencia es la madre de todas las ciencias. Y yo estoy de acuerdo con esta expresión. Tras muchos años de indagaciones, uno mismo, ya puede tratar estas cosas con madurez. ¿Alguna vez te has preguntado, si todo lo que está escrito en los libros, es completamente cierto? Cuando era un niño tenía varias dudas, y buscaba explicaciones por todas partes. Luego, en mi adolescencia, diversos elementos respetables, se derrumbaron delante de mi fachada. Y en el interior de mi mente; aún indeterminada; los procedimientos cambiaban paulatinamente. Con el período adulto, todas las controversias surgieron de nuevo; conducidas por métodos específicos; y fortalecidas por una serie de datos inéditos. Teniendo en cuenta siempre: que un buen consejo, te puede servir durante el transcurso de tus aventuras.

No pretendo poner en tela de juicio: a todos los libros de las librerías y de las bibliotecas. Los autores son inocentes, hasta que no se demuestre lo contrario. Sin embargo, algunos agentes secretos consideran a todas las personas, sospechosas de algo delictivo. Dejando a un lado, la desconfianza internacional del espionaje masivo; que examina nuestros móviles y nuestros correos electrónicos; sin nuestra conformidad; en aras de la seguridad de los países avanzados; supuestamente amenazados, por grupos de extremistas. Inmediatamente aprovecho la ocasión, para saludar cordialmente, a mis queridos espías de Mountain View (California). Ellos se divierten leyendo mis escritos y viendo los vídeos de mi blog. Me alegro de poder entretenerles con mis cosas. Yo sé que están ansiosos, por ver el mapa auténtico de las minas de Salomón; pero no seré tan ingenuo, de colgar aquí, una cosa tan valiosa, en una bitácora vanguardista.


Antes de leer cualquier libro, debemos plantearnos tres preguntas fundamentales: 1-¿Quién es el autor? 2-¿Por qué lo ha hecho? 3-¿Y para quién hizo la obra? La primera cuestión se resuelve con facilidad, leyendo la portada. Después necesitaremos un currículo, o una biografía del hipotético individuo, así como una lista de sus publicaciones anteriores. Con ello podemos establecer la línea de pensamiento del escritor. ¿Es un conservador, o un liberal consumado? En cuanto a las otras cuestiones, se precisan más pistas, que estarán dentro y fuera del libro. En la bibliografía hallaremos las fuentes secundarias consultadas; las cuales nos conducirán a las primarias; que sin más preámbulo; tendremos que inspeccionar con una lupa especial; en los archivos públicos o privados. Esta labor difícil y meticulosa, no está al alcance de cualquiera, y requiere de muchas horas, días, semanas y meses, en su examen profundo. De este modo veremos: si hay una verdad interna, una manipulación parcial, o una falsedad total.


Todo lo que se escribe, no se publica. En el caso de un trabajo estudiantil; escrito por obligación; formando parte de una práctica evaluable; el producto queda en manos del profesor de la asignatura. Aunque algún listillo, lo puede usar con posterioridad. En lo que concierne a las ediciones de libros, de ciertos “eruditos”, solamente verán la luz pública, aquellas obras que interesan a los promotores y patrocinadores. Estando sus opiniones y sus pretensiones, por encima del autor y de la trayectoria de una editorial. Si hay dinero de por medio, se divulga lo que sea. A veces, sin tener en cuenta la calidad, ni la rentabilidad comercial. Pues si lo paga una entidad relevante, poco importará: si se vende o no; ya que muchos volúmenes terminan empaquetados, en cajas de cartón, en el cuarto de los ratones. Y la ignorancia preferirá: tirar los libros a la basura, que regalarlos a los más necesitados; culturalmente. Sabiendo que las obras impresas son muy caras, generalmente.

La búsqueda de la verdad, acerca de un tema concreto, es la misión de un investigador efectivo; ya sea: un historiador, un periodista, un detective, o un agente secreto. La veracidad se consolida con las pruebas palpables, y el exacto apoyo documental. Esta indagación la llevará a cabo el explorador; por su propia cuenta; o por encargo de una persona solvente; para un organismo público o privado. Si esa investigación diera como resultado: una verdad impresionante, podría estremecer los cimientos de una institución, la convivencia pacífica de una comunidad, e incluso: la quiebra de nuestro sistema convencional. Provocaría un cataclismo de consecuencias incalculables. Por lo cual, en determinados casos, la verdad se oculta bajo la tierra; se destruye rápidamente; o se pierde lentamente; por el deterioro de los documentos, con la complicidad de sus fieles guardianes. Debido a ese temor inevitable, muchos inocentes están acostumbrados a leer y a escuchar, mentiras cautivadoras.


Hace un par de semanas, aproximadamente, un emisario me sugirió: “Sería mejor que te olvidaras de ese asunto polémico. No cuentes tu descubrimiento a los cuatro vientos, porque recogerías tempestades. Mira que tus adversarios no han dejado de rezar por ti. Ellos quieren que tú desaparezcas de una vez. Tú y tu blog. No duermen por las noches, con el recuerdo de tus palabras. Algunos cerebros de la Villa están en vilo”. Yo le miré con frialdad, y expuse lo siguiente: “Sí, tienes razón en una cosa… El eco de sus oraciones ha llegado a mis oídos. Mas yo no les tendré en cuenta, esos pecados insignificantes; ya que ellos no saben lo que dicen. Pues viven engañados. Y en cuanto a mi futura desaparición, desconozco la fecha. Ese acontecimiento no depende de la voluntad de ellos, ni de la mía; sino de las estrellas. Y mientras Blogger exista, mi bitácora también permanecerá; conmigo, o sin mí”.

Cuando finalicé mi declaración, el personaje inclinó la cabeza; guardó silencio; retrocedió y se esfumó del lugar; envuelto en el manto de la noche. Parece que mis contrincantes tienen miedo a lo desconocido… Y aún no han visto la tormenta… ¿No han puesto a un espadachín de otro pueblo, con casco y escudo, al frente de su tropa? Ya veo que han cerrado las puertas del castillo. Una pura metáfora escrita en clave. No sufran… No se desesperen… Algún día se sabrá la verdad, sobre todos los actores de esta comedia. La autenticidad de nosotros mismos; la cual romperá las cadenas de la manipulación histórica. Y tú que estás leyendo, ¿te atreves a investigar?

lunes, 9 de junio de 2014

Reflexiones sobre el fenómeno artístico - Las botas de Van Gogh


El controvertido filósofo alemán Martin Heidegger (1889-1976); al que no se puede negar su habilidad por la retórica; manejando un sutil juego de palabras y comparaciones; considera la obra artística un ente con un carácter peculiar. Precisamente en el comienzo de su ensayo: El origen de la obra de arte (explicado en 1935, en una conferencia); publicado en 1952; así nos presenta su proposición:

Origen significa aquí aquello de donde una cosa procede y por cuyo medio es lo que es y como es. Lo que es algo, cómo es, lo llamamos su esencia. El origen de algo es la fuente de su esencia. La pregunta sobre el origen de la obra de arte interroga por la fuente de su esencia. La obra surge según la representación habitual de la actividad del artista y por medio de ella. Pero ¿cómo y de dónde es el artista lo que es? Por medio de la obra; pues decir que una obra enaltece al maestro, significa que la obra, ante todo, hace que un artista resalte como maestro del arte. El artista es el origen de la obra. La obra es el origen del artista. Ninguno es sin el otro […]. Tan necesariamente como el artista es el origen de la obra, de modo distinto a como ésta lo es del artista, tan ciertamente es el arte el origen, de modo aún distinto del artista y sobre todo de la obra. Pero entonces ¿puede el arte en general ser un origen? ¿Dónde y cómo hay arte? […].

[…]. El arte está en la obra de arte. Pero ¿qué es y cómo es una obra de arte?
Lo que sea el arte debe poderse inferir de la obra. Lo que sea la obra sólo podemos saberlo por la esencia del arte […].
Para encontrar la esencia del arte que realmente está en la obra, busquemos la obra real y preguntémosle qué es y cómo es.

Las obras de arte son conocidas por todos. Las obras de arquitectura y escultura se encuentran en las plazas públicas, en las iglesias y en las casas. En las colecciones y exposiciones se depositan obras de arte de las más diferentes épocas y pueblos. Si las miramos en su intacta realidad, sin prejuzgar, entonces se muestra que las obras son tan naturalmente existentes como las cosas. El cuadro cuelga en la pared como un fusil de caza o un sombrero. Una pintura, por ejemplo, la de Van Gogh que representa un par de zapatos de campesino, vaga de una exposición a otra...

[…]. La obra de arte es en verdad una cosa confeccionada, pero dice algo otro de lo que es la mera cosa, […]. La obra hace conocer abiertamente lo otro, revela lo otro; es alegoría. Con la cosa confeccionada se junta algo distinto en la obra de arte […]. La obra es símbolo. Alegoría y símbolo son el marco de representaciones dentro del cual se mueve hace largo tiempo la caracterización de la obra de arte”.


Fig.1.-En esta fotografía vemos a Heidegger en su despacho.


Fig.2.-Van Gogh: Un par de botas (antes: Viejos “zapatos” con cordones). 1886. Óleo sobre lienzo: 37,5 x 45,5 cm. Museo Nacional Van Gogh, Ámsterdam. Tradicionalmente en los libros de Arte se repite la denominación: “zapatos”; cuando no lo son. Un zapato es un calzado que no pasa del tobillo. En realidad se trata de un par de botas. Son una naturaleza muerta. Van Gogh encontró la belleza en lo cotidiano. Heidegger consideró que la esencia del útil, no estaba en el servir para algo, sino en lo que denominaba “ser de confianza” (Verlässlichkeit). La vejez de las botas, que vemos en sus deformaciones; es la huella del trabajo; en la cual el filósofo pudo deducir el relato de la campesina que las usó. Y esto lo expuso en una descripción literaria, sugerente y conmovedora, en su propia disertación:

En el cuadro de Van Gogh ni siquiera podemos decir dónde están los zapatos. En torno a este par de zapatos de labriego no hay nada a lo que pudieran pertenecer o corresponder, sólo un espacio indeterminado. Ni siquiera hay adheridos a ellos terrones del terruño o del camino, lo que al menos podía indicar su empleo […].

En la oscura boca del gastado interior bosteza la fatiga de los pasos laboriosos. En la ruda pesantez del zapato está representada la tenacidad de la lenta marcha a través de los lagos y monótonos surcos de la tierra labrada, sobre la que sopla un ronco viento. En el cuero está todo lo que tiene de húmedo y graso el suelo. Bajo las suelas se desliza la soledad del camino que va través de la tarde que cae […]. Por este útil cruza el mudo temer por la seguridad del pan, la callada alegría de volver a salir de la miseria, el palpitar ante la llegada del hijo y el temblar ante la inminencia de la muerte en torno. Propiedad de la tierra es este útil y lo resguarda el mundo de la labriega. De esta resguardada propiedad emerge el útil mismo en su reposar en sí”.

La interpretación de Heidegger sería rechazada por Meyer Schapiro (1904-1996). El historiador del arte (estadounidense), en su ensayo: La naturaleza muerta como objeto personal (1968), manifestó que las botas pertenecían a un ciudadano urbano. Y en concreto representarían a su dueño, a Van Gogh. “Son los zapatos del artista, un hombre de su época y su ciudad”.

Jacques Derrida (1930-2004), un filósofo francés (postestructuralista), que en la cuarta sección de su obra: La vérité en peinture, 1978 (en español: La verdad en pintura, editada en el 2001), desplegó el mismo tema, pero desde una perspectiva excéntrica, deconstructivista. En la cual refutaba los planteamientos de las teorías artísticas tradicionales, sumiendo al lector en la confusión y en las dudas; a través de unos recursos lingüísticos ambiguos; mezclados con préstamos del psicoanálisis. Contradice las conclusiones de Heidegger y Schapiro. Y plantea lo siguiente: “Encuentro este par, si puede decirse, siniestro. De punta a punta. Miren los detalles, la cara lateral interna: parecen dos pies izquierdos. De zapatos diferentes. Y cuanto más los miro, más me miran (o me conciernen), y menos se parecen a un viejo par. A una vieja pareja, más bien. ¿Es lo mismo?”.


Fig.3.-Van Gogh: Autorretrato del sombrero. 1887. Óleo sobre cartón. Stedelijk Museum, Ámsterdam. Frecuentemente abordó el autorretrato. Aquí aparece con un semblante interrogativo, perplejo y triste. Estamos delante de un pintor postimpresionista. Su inquieta plasmación de los temas que efectúa, lo convierte en un precedente de los expresionistas del siglo XX. Igualmente sería valorado por los pintores fauvistas. Van Gogh era un admirador de las obras de Gustave Courbet (1819-1877), Jean-François Millet (1814-1875), Jozef Israëls (1824-1911), Émile Bernard (1868-1941) y Louis Anquetin (1861-1932). Y cuando comenzó a utilizar el color de forma arbitraria, le concedería una función emocional.


Fig.4.-Los girasoles. Pintado en agosto de 1888. Óleo sobre lienzo: 93 x 73 cm. The National Gallery, Londres. Según el artista: “Estoy tratando de dar con un manejo del pincel que no implique punteado de ninguna otra cosa, nada que no sea el trazo variado”. Este cuadro cuenta con 15 girasoles visibles. No obstante, algunos “expertos” han creído ver únicamente 14; ya que copian de los libros y no comprueban las cosas. Existen varias versiones. Una de ellas está en Múnich (Alemania), a la cual se atribuye 12 girasoles, y que evidentemente supera la cifra tradicional.


Fig.5.-Van Gogh: El café de noche (o Interior de café nocturno). Pintado en septiembre de 1888. Óleo sobre lienzo: 70 x 89 cm. Galería de Arte de la Universidad de Yale (New Haven, Estados Unidos). Según el propio pintor, en una carta a su hermano Theo, reveló que era: “uno de los cuadros más feos que he hecho”. Y añadió algo más: “He tratado de expresar las terribles pasiones de la humanidad por medio del rojo y del verde. La habitación es rojo sangre y amarillo oscuro con una mesa verde de billar en el centro. Por todas partes hay un choque y contraste de los rojos y verdes más dispares, …”.


Fig.6.-Van Gogh: La habitación del artista en Arlés (“Arles”, en francés). Octubre de 1888. Óleo sobre lienzo: 72 x 90 cm. Museo Van Gogh, Ámsterdam. De esta manera opinó el pintor, acerca de su primera versión del tema: “No es ni más ni menos que mi dormitorio, sólo que aquí el color debe hacerlo todo y, confiriendo con su simplificación un estilo más imponente a las cosas, habrá de sugerir el reposo o el sueño en general. En una palabra, la observación del cuadro debe ser un descanso para el cerebro, o más bien para la imaginación”.

Vincent Willem van Gogh (1853-1890). Un pintor holandés (neerlandés) conocido mundialmente como “Van Gogh”, alcanzaría el éxito, después de su fallecimiento; puesto que no era conocido por la mayoría de los críticos coetáneos; acostumbrados a lo tradicional. Si tenemos en cuenta algunos datos de su biografía, y examinamos las cartas que enviaba a su hermano Theo (Teodoro), podremos entender buena parte de sus obras artísticas.

En su juventud sufrió unos desengaños amorosos y una crisis espiritual. Aunque él se preparó para los estudios de ministro de la Iglesia; ya que su padre era un pastor calvinista (evangelista); Van Gogh acabaría por abandonar la carrera religiosa en 1878. Seguidamente trabajaría de predicador laico con los mineros del Borinage (una región pobre de Bélgica). Él repartió sus bienes. Y a finales de julio de 1879, no le renovaron el contrato. Entonces, vivió en esa zona, hundido en la pobreza hasta 1880. Consecutivamente él se inclinó por la vocación artística. Los diez últimos años de su vida; a pesar de las adversidades; fueron los momentos más fructíferos de su producción artística.

El artista se estableció en Holanda, entre 1881 y 1885, viviendo unas veces con sus padres, y otras en pensiones, sufragadas por su hermano. Dentro de este período pintó: Los comedores de patatas (1885). Van Gogh tenía 32 años, cuando hizo este cuadro. Así se lo comentó a Theo, en una carta (abril de 1885): “He intentado poner de manifiesto que esta gente, que come patatas a la luz de una lámpara, ha estado cavando la tierra con esas mismas manos que pone en el plato; así pues, mi obra refleja el trabajo manual y la manera como esta gente se ha ganado el alimento honestamente”.


Fig.7.-Van Gogh: Los comedores de patatas (papas). Pintado entre abril y mayo de 1885. Óleo sobre lienzo: 82 x 114 cm. Rijksmuseum Van Gogh, Ámsterdam.

El pintor se trasladó a la ciudad de Amberes, en 1885, para estudiar en una academia, durante algunos meses. Y en febrero de 1886, viajó a París, donde conoció a Camille Pissarro (1830-1903), Edgar Degas (1834-1917), Paul Gauguin (1848-1903), Georges Seurat (1859-1891) y Henri de Touluose-Lautrec (1864-1901). La pintura de Van Gogh experimentó una fuerte transformación. Justamente entre 1886 y 1888 se consolida la formación de su estilo definitivo. “En vez de intentar reproducir exactamente lo que tengo ante mis ojos”, escribió Van Gogh, “utilizo el color de una forma más arbitraria para poder expresarme con mayor energía”. Él usaba colores puros; resaltando el azul, el verde y el amarillo. En el modo de colorear, él era un improvisador, aplicando una pasta gruesa, tanto con los pinceles como con la mano, la espátula, o directamente del envase (el tubo de pintura). En febrero de 1888, el pintor se instaló en Arlés (en el sur de Francia); allí elaboró más de doscientos lienzos en quince meses.


Fig.8.-Van Gogh: La iglesia de Auvers. 1890. Óleo sobre lienzo: 94 x 74 cm. Museo de Orsay, París. Esta tela se la describe a su hermana Wilhelmina, el 5 de junio de 1890: “He hecho un gran cuadro con la iglesia del pueblo, en el cual la construcción aparece violácea contra un cielo azul profundo de cobalto puro; los vitrales parecen manchas de azul marino. En primer término, un poco de verde florido y de arena rosa…”. Todo ello lo hace con breves pinceladas en ritmos de curvas. Tanto la tierra como la iglesia parecen moverse o flotar.

El fenómeno artístico de Van Gogh es la expresión de su fuerza espiritual interna. Sus formas y sus colores aparecen deformados, dentro del exceso de la energía expresiva de su estética, y de su carácter inestable. Acerca de Van Gogh se han escrito más libros, artículos y tesis, que sobre ningún otro pintor de la Historia del Arte. Desde el año de su muerte, ocurrida en 1890, y hasta 1942, se catalogaron más de 777 estudios publicados, referentes a su vida y obra pictórica. Al morir este artista genial, dejaría 879 cuadros.

viernes, 21 de marzo de 2014

IV Aniversario de Espacio Historia del Arte


El santuario de Apolo de Delfos fue destruido, por un terremoto en el 373 a. C. Seguidamente sería reformado y saqueado varias veces; hasta que el emperador Teodosio I (379-395 d. C.), ordenó la destrucción del templo, con la mayoría de obras de arte que albergaba; eliminando así el oráculo, definitivamente. Hace mucho tiempo que desaparecieron los augurios de la Pitia. He llegado demasiado tarde. Ahora me siento encima de una piedra y aprecio esa brisa; procedente del monte Parnaso; que me seduce con el canto de las Musas; a las cuales invoco; igual que los antiguos; antes de extender mi razonamiento. Una reflexión muy necesaria; la cual tenía pendiente con mi pasado artístico. Pues yo sabía que una apología, de esta categoría, era inevitable desde el principio de este espacio. Sin embargo, la custodiaba en el fondo del baúl de los recuerdos; esperando el instante más conveniente.

Pienso que el Arte ha sido, es y será: la principal expresión de un artista; siendo la Historia del Arte, la materia que estudia sus entresijos, a través de los siglos; utilizando los métodos apropiados; los cuales explicarán el significado de la obra artística, en su contexto específico. El Arte puede ser: una revelación intelectual (reflexionada); o una intención espontánea; generada por el ser humano. Y los historiadores, ayudamos a reconsiderar múltiples cuestiones; pero no somos famosos por ello. Nos pasamos toda la vida estudiando y viviendo con lo puesto; sufriendo las reformas y los experimentos de una administración estatal, paradójica. Mientras que otros individuos disfrutan de media vida; dándole patadas a una pelota y ganan una fortuna. Los empresarios, los fanáticos, los periodistas, los fotógrafos y los reporteros; acompañados de las cámaras; todos corren detrás de los futbolistas.


¿Y quién corre detrás de los historiadores? Yo creo que nadie. ¿Vale la pena estudiar? No parece rentable. ¿La sociedad nos valora? Probablemente no. ¿Quizá somos invisibles? ¿Para qué fundirnos las neuronas, si otros viven con menos esfuerzo? ¿Qué podemos contarles a los estudiantes? ¿Quién podrá convencerles de que la cultura y la educación sirven de algo? Se supone que los historiadores estamos en la profesión, por nuestra curiosidad innata; como nos gusta estudiar y profundizar, en el conocimiento de las cosas; de sus causas y de sus consecuencias. Bueno, son tantos los elementos conjeturados en nuestro mundo, que será mejor no levantar del suelo, una piedra hipotética; por si acaso pudiera darnos una sorpresa explosiva; capaz de lanzarnos a otra órbita. Si vivimos en este planeta, lleno de contradicciones; nada debería impresionarnos.

Mi carrera de Historia del Arte, la estudié en la Facultad de Geografía e Historia, en la Universidad de La Laguna (Tenerife). La finalicé en el 2001. Inmediatamente comencé el Curso de Aptitud Pedagógica, del Instituto de Ciencias de la Educación, de la Universidad Complutense de Madrid. Simultáneamente defendía mi inquietud por la investigación, de modo libre e independiente. A pesar de haber tratado algunas cuestiones artísticas, en mis trabajos de campo; para las prácticas de unas asignaturas. Fruto de todo ello fueron: una serie de investigaciones acerca del arte sacro de Canarias; debido al influjo de la iconografía cristiana; el retablo hispano y el arte canario; en aquella época. Así que realicé ocho artículos en La Prensa (revista semanal); del periódico El Día, de Santa Cruz de Tenerife (2001-2007):

1º. “El patrimonio de la iglesia de La Victoria de Acentejo”, sábado 24 de marzo de 2001, pp. 1-3.

2º. “El taller de Juan Ángel González García”, sábado 25 de agosto de 2001, pp. 1-3.

3º. “Obras artísticas de ‘Juan Ventura’ en Canarias”, sábado 30 de marzo de 2002, pp. 1-3. Reeditado en abril de 2003, en el programa Semana Santa de La Cuesta-La Laguna. Compendio que incluye fotografías a color (propias y de otros autores).

4º. “El cuadro de Ánimas de La Victoria de Acentejo”, sábado 15 de febrero de 2003, p. 9.

5º. “La Virgen de los Dolores del barrio de Pedro Álvarez”, sábado 5 de abril de 2003, p. 8.

6º. “El monumento de Santa Eulalia en La Victoria de Acentejo”, sábado 6 de agosto de 2005, p. 7.

7º. “La Virgen del Carmen de Los Realejos”, sábado 1 de septiembre de 2007, pp. 6-7.

8º. “El Jesús Nazareno de La Orotava”, sábado 20 de octubre de 2007, pp. 6-7.


Fachada de la iglesia matriz de La Victoria de Acentejo. Denominada equívocamente: parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación; ya que debería designarse: parroquia de Nuestra Señora de la Victoria. La advocación mariana que originó el primer recinto religioso. Aunque no ha existido una voluntad esclarecedora, que recupere su verdadera historia. Precisamente, algunos eclesiásticos se han empeñado (tozudamente), en mantener este error diocesano.

Con estos artículos descubrí a varios artistas y restauradores, en su labor diaria; visitando sus talleres. Asimismo me sirvieron a nivel laboral, en algunas ocasiones. La otra cara de la moneda, fueron ciertas anécdotas disparatadas y desagradables, que soporté con paciencia. Desde una loca calumniadora (una beata de iglesia), que llamó a mi móvil; y dos alimañas que se aprovecharon de dos artículos míos; para escribir sus propios libros (sobre los mismos temas); sin mencionar mis escritos; ni mi personalidad; en las bibliografías de sus bodrios. Y lo peor: que estas ratas me conocían personalmente. Ya me lo había advertido un refrán: “¿Quién es tu enemigo? El de tu oficio”. La Historia del Arte me ha ocasionado un combate difícil, y poco lucrativo. Todavía no me han dado las gracias, aquelllas personas que aprendieron con mis indagaciones.

Me cansé del contubernio de unos laicos con unos clérigos; los cuales controlaban y repartían el arte sacro tinerfeño. Igualmente me incomodé con el papel reciclado del periódico; los dedos manchados de tinta; el olor a petróleo y las erratas de imprenta. Por lo cual, cerré mi etapa periodística y arrinconé los temas explorados. Tendría que esperar al curso de formación Blog como herramienta de uso educativo; orientado a los profesores y a los aspirantes a la docencia; entre el 16 de marzo y el 16 de abril de 2010; cuando presentaría mi bitácora en Internet. Desde entonces he publicado artículos nuevos, y he mejorado progresivamente, el diseño de este espacio. Esencialmente, he realizado numerosos comentarios de obras artísticas; algunas de ellas son famosas y otras no; aunque las he ubicado en el lugar que merecen.

El pasado 16 de marzo se cumplieron los cuatro años de existencia de mi blog, Espacio Historia del Arte, en Blogger. A pesar de los pesares, estoy en este sitio por mis escritos artísticos; los cuales son “objetos” de la curiosidad humana; de los entendidos en la materia y de sus admiradores. Seas un amante del Arte, o no; si posees un mínimo de sensibilidad; algo significativo encontrarás en mi espacio; ya que abre los ojos de las personas que desean ver y entender. También pueden recrearse simplemente, en el placer estético; contemplando los tesoros que rodean nuestra realidad; próxima o distante; sin necesidad de sustraerlos, del concepto general de patrimonio de todos; aunque ellos sean, propiedad de unos pocos privilegiados.